miércoles, 14 de septiembre de 2016

domingo, 24 de julio de 2016

LOS ONCE LEPROSOS


 La segunda noche soñó que curaba  a los leprosos
y soñó que comprendía perfectamente lo que se siente dejar atrás todo luego de que te señalan indeseable,
        seria como perdonar a los demás, a todos…
                                                                              Menos a sí mismo,
       porque él también estaba enfermo
                                                                               así la carne no se le cayera a pedazos a simple vista.

Sintió todo lo que  tenía que sentir un leproso que sana leprosos
                                                        un tullido que endereza tullidos,
         un ciego que hace ver a los ciegos
         uno que camino a su muerte resucita a los muertos.

 Sintió cómo odiaba a los enfermos que había curado,
           cómo librarlos de su pena acarreaba más pena para él,
           recordó como su corazón era devorado,
                                                             él era el undécimo leproso y el décimo en no tener fe.

Nadie regresaría esta vez a Samaria ni de vuelta al camino.

S.C.

viernes, 1 de enero de 2016

EL PRIMERO EN DAR LOS BUENOS DIAS


Al igual que todos los días el siguiente año despertó con las mismas ganas de barrer el andén hasta la esquina, es necesario dejar en claro que no solo se trataba del andén de su casa y que él siempre lo hacía.

 El desequilibrio ambiental y su fenómeno del niño disentían sobre la caída de las hojas de verano y lo hacían esperar pacientemente a la otoñal figura de la primera lagrima amarilla sobre el andén. Su vida parecía no tener otro sentido, buscar el fresco en las noches calurosas sentado en calzoncillos frente a su casa y esperar a que las hojas caigan.

 Quizás cuando él sea también una hoja yo lo suceda y lo apile y lo recoja en este infinito y hermoso yermo que llaman vida. Un cargo honorable ese de ser el primer alma que da los buenos días cual almuédano mudo que rasca los recuerdos de las losas de cemento. El suelo está limpio hasta que el sonido del viento pase y nos arrastre de nuevo.

 Sergio C.

CONTINCINIOS

CONTINCINIO I Antes del alba Lenta y larga es la calle por la que se arrastra el tiempo enfermo, en las noches el silencio le apun...