CONTINCINIO I
Antes del alba
Lenta y larga es la calle por la que se
arrastra el tiempo enfermo,
en las noches el silencio le apuntala a
mansalva en la espalda su manto negro
que de vez en cuando es hilvanado por un
motor sin exosto.
Antes de que amanezca estirare la pierna
para mecerme dos veces más en el chinchorro,
como un péndulo,
esperando sentir en mi sueño el vaivén de su cuerpo.
CONTINCINIO II
Después del alba
Deben haber pasado días o casi semanas.
Esta mañana hasta el cielo te lloro,
lo
que quiere decir que todo el día va a hacer calor.
A lo lejos,
por mi única ventana,
columbra tu silueta en mis ojos,
pedaleando
entre ángelus y avemarías.
“No
desaparecemos del todo en el momento de la muerte.
Solo morimos en
la medida en que somos olvidados”
A. Iriarte
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